domingo, 28 de septiembre de 2008

A veces, debería ser una obligación ser serio

Esta semana entrevisté a Rafael Bielsa. El reportaje está publicado en la revista Debate. Volvió al llano después de perder las elecciones en Santa Fe. Renunció a una banca en el Congreso como representante de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires porque no era serio jugar a dos puntas, aunque es discutible también el cambio de distrito, aunque sea legal.

Hace poco hablé con Daniel Filmus. Es senador nacional porque prefirió asumir la función delegada por el pueblo y no una función ejecutiva que le da más chapa y más poder, como sí hicieron en cambio otros funcionarios de Néstor Kirchner reelectos por el dedo de su esposa Cristina.

Gabriela Michetti admite en un reportaje publicado hoy por el diario Clarín que "si Mauricio me pide que sea candidata, no sé si puedo decirle que no". La vicejefa de Gobierno hasta ayer me merecía bastante respeto. Todos podemos decir que no, le diría. Ilusa creí que esa sería una actitud PRO.

Es cierto que casi nadie cumple promesas de castidad electoral, ni siquiera los grandes líderes. Amparados en las circunstancias y el pedido de terceros Elisa Carrió volverá a ser candidata presidencial, Raúl Alfonsín firmó el Pacto de Olivos con Carlos Menem y Néstor Kirchner prometió un retiro en el café literario que solo aparenta cumplir. La lista sigue, me la ahorro para no llorar.

Ah, de paso. ¿Es una ilusión óptica o hay muchos baches en la Ciudad de Buenos Aires?

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